No sin mi móvil…

Que ilusa soy, pensé que yo iba a ser diferente del resto del mundo, ja, pues no. ¿Por qué digo esto?, pues porque nunca pensé que el teléfono móvil se adentrase tanto en mi vida, más que adentrarse, es que me ha creado dependencia, y todo a raíz de contratar una tarifa de datos, vamos, Internet. Sí, sí, no voy a decir que lo primero que hago al despertarme es mirar el móvil pero casi, casi.

Claro, cuando digo esto, todo el mundo debe pensar que soy una persona que interactúa mucho a través de las redes sociales, correo electrónico, etc., pues no, soy una usuaria más bien pasiva (interactúo más bien poco, en comparación con otras personas que parece que se dedican exclusivamente a estar presentes en las redes sociales… ¿cobrarán por ello?), pero me gusta saber qué pasa en mi entorno.

Os voy a explicar para qué uso algunas de las aplicaciones que tengo a mi disposición en mi móvil:

¿Para qué utilizo Facebook?, principalmente, para saber cómo se encuentran mis amigos, sus hijos, reírme con sus anécdotas, ver fotos, etc., pero ni yo cuelgo mis fotos, ni cuento mi vida, ni nada de eso, mi interactuación se limita a comentar alguna foto, comentario, etc., pero resulta curioso que de ciento y pico amigos que tengo en mi lista, sólo me comento algo de los cuatro de siempre….¿será que me sobran amigos (en esa lista, claro)?, ¿será que tengo gente en mi listado con los que nunca me comunicaré?...me voy a replantear lo de hacer una buena limpieza!!

¿Y Twitter?, al igual que Facebook, utilizo Twitter para temas personales, soy muy aficionada a la cocina y tengo una única lista, “Recetas de cocina”, la cual utilizo exclusivamente para ver qué escriben los twitteros-cocineros que suelen tener sus propios blogs de recetas y comunican sus nuevas recetas o comentan recetas de otras personas y demás. Yo nunca, he subido una receta y creo que he escrito 4 veces…entonces la pregunta sería: ¿Para qué tengo Twitter?....pues sinceramente, no lo sé, pero me gusta verlo todos los días.

¿Y el correo electrónico?, pues en el móvil tengo configurado mi correo personal, el cual uso para suscribirme a un millón de cosas que me llaman la atención (centrales de reservas de viajes, webs relacionadas con el golf, compras colectivas, etc.) por lo que tengo el correo electrónico saturado…la mayoría de los emails ni los abro, pero tampoco me doy de baja (alguna vez sí que lo he hecho…)….entonces la pregunta sería ¿para qué necesito que me envíen tanta información si realmente sólo presto atención a los cuatro emails de siempre?...pues supongo, que me pasa igual que con Facebook…¿replantearme una limpieza?

Ah, y luego me bajo aplicaciones varias con las que “cacharreo” como puede ser un entrenador personal que me dice las calorías que pierdo, el ritmo cardiaco y demás…un juego con el cual he jugado tres veces…y el famoso WhatsApp (esta aplicación debe ser la que más uso…porque la aplicación SMS ya ha desaparecido de mi cabeza (este tema da para otro post)).

Bueno, en definitiva, ¿para qué necesito estar en las redes sociales?, ¿y tanta información si luego realmente no aprovecho ni una cuarta parte o?, pues me imagino que será por el mero hecho de no estar fuera de “mercado”, actualmente si no estás en la red parece que no existes, vamos, que ya ni te llaman por teléfono para felicitarte el cumpleaños o quedar un fin de semana

“Ah, es que como no tienes Facebook, no te has enterado”

…y también, porque al final te crea una dependencia el saber que tienes a tu alcance toda esa información….y curiosamente, no soy la única, muchas personas de mi entorno se encuentran en mi misma situación…pensaba que era la única!

Lo que más pena me da de esta situación es que ahora en vez de tener entre mis manos una buena novela en el trayecto de tren de todos los días, tengo mi Blackberry… ¿te encuentras en la misma situación?

1 comentarios:

Jesús Asenjo dijo...

Practicamente todos usamos estos nuevos medios de comunicación y así debe ser. Debemos aprovechar las ventajas que esto nos ofrece. El problema empieza cuando deja de ser un complemento para la comunicación y empieza a sustituir al contacto humano y real. Por suerte, todavía es incomparable a una caña con los amigos.

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