¡Los QR nos invaden!

Todo comenzó una tarde lluviosa de Noviembre en el aeropuerto de Barajas cuando me disponía a realizar un vuelo de seis horas.

Miré en mi bolso y me di cuenta que no tenía armas para luchar contra el aburrimiento, así que corrí a la tienda de prensa y revistas más cercana y me propuse un objetivo: encontrar un libro interesante en menos de 10 minutos (no tenía mucho tiempo antes de abordar).


Después de dar unas cuantas vueltas por la tienda encontré un ensayo de psicología que parecía interesante, pero lo que más me llamó la atención, es que el libro estaba plagado de códigos QR.

La verdad es que últimamente los veo por todas partes y no puedo evitar sentir curiosidad y siempre me preguntó que habrá detrás.

Los códigos QR no son más que una evolución de los tradicionales códigos de barras, con la diferencia de que cualquier persona que cuente con un smartphone puede leerlos.

QR viene de “quick response” o respuesta rápida. Es un sistema para almacenar información, que inicialmente se usó para registrar repuestos en la fabricación de vehículos, pero hoy gracias a los teléfonos móviles se han podido generar usos orientados al consumidor.

Como en todo lo relacionado con tecnología, los japoneses ya nos llevan años de ventaja en este tema y lo utilizan a nivel mainstream, sin embargo el uso de QR en el resto del mundo está creciendo a pasos agigantados.

Las compañías ya han puesto el ojo en estos códigos para realizar publicidad exterior, para tarjetas de visita, camisetas, campañas de marketing, promociones… e incluso ya se están realizando diseños personalizados y creativos para no ser uno más del montón.

Los códigos QR bien implementados en campañas de marketing o publicidad son una buena estrategia para llegar al público objetivo de forma diferente.

Para que esto suceda debemos contar con los medios tecnológicos necesarios. No sirve de nada realizar este tipo de campañas, si la velocidad de conexión no cumple con las expectativas. Desafortunadamente en España nos falta todavía un “poquito” para alcanzar la velocidad de la luz con la que trabaja Japón, pero como empresa podemos empezar a realizar nuestros primeros intentos, porque según una de las leyes inmutables del marketing: es mejor ser el primero que ser el mejor.

Vosotros/as ¿que opináis? ¿Habéis leído ya algún código QR?

Por cierto… mala idea comprar un libro con códigos QR cuando se vuela… olvidé que está prohibido utilizar el teléfono y que no tendría internet en el aire, sin embargo en la sala de espera de mi vuelo de conexión tuve horas de diversión.

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