¡Dejad de manipular mi cerebro! o de ¿cómo funciona el neuromarketing?

Ya sé que en otras publicaciones hemos hablado de neuromarketing y de marketing experiencial. Ya sé que últimamente se habla de esto por todas partes (al menos a mí me lo parece), pero desde que fui a Expomanagement y vi la presentación de Neuromarketing de Roberto Álvarez del Blanco el tema no deja de dar vueltas dentro de mi cabeza (nunca mejor dicho).

La idea de analizar lo que sucede en la mente de nuestros clientes, poder predecir comportamientos y por consiguiente poder satisfacer necesidades exactamente como el cliente quiere, además de ser una idea totalmente “orwelliana”, no sé si me apasiona o me da mucho miedo.

El sueño de todo especialista en marketing es conocer la clave para crear “productos perfectos” y la mejor forma de comunicarlos. Gracias al neuromarketing esto es cada vez menos complicado.

La mayor parte de nuestras decisiones son totalmente inconscientes, nos dejamos llevar por el color, el olor, el tacto, el sonido de las cosas. En el momento de elegir un producto no analizamos realmente lo que necesitamos o lo que más nos conviene. Somos esclavos de prejuicios, campañas de publicidad, sensaciones, experiencias y es por eso que cuando vamos al supermercado a por pan, salimos con un carrito lleno de cosas nuevas, en oferta, light, energizantes, vitaminadas, sin, con, extra, súper, maxi, mini, más, menos… que no necesitamos y que posiblemente no volvamos a comprar.

Del Blanco dijo que el mejor momento para tomar una decisión importante es cuando tenemos la vejiga llena, se crea una señal en el cerebro que permite que pensemos con más claridad. Sin embargo no podemos ir por la vida bebiendo litros de líquido y “aguantando” para tomar las decisiones más acertadas.


Hay marcas que con el paso del tiempo han creado un posicionamiento muy fuerte en la mente de las personas como el caso de Harley Davidson (¡la gente se tatúa su logotipo!) o el caso de Apple que mencionó Roberto Álvarez en el que se realizó un estudio que demuestra que al observar “la manzanita” de la marca se enciende en el cerebro la misma zona que se enciende cuando se observan imágenes religiosas. ¡Increíble! ¿Cierto? ¡Espeluznante también!

Los olores también forman una parte muy importante en el momento de tomar decisiones, nuestra memoria olfativa es 7 veces mayor que nuestra memoria visual. Está demostrado que una empresa que utiliza un olor característico vende un 30% más que una que no lo tiene. Es por ello que muchas empresas en el mundo ya están persuadiendo nuestro cerebro por medio de odotipos (logotipos con olor), perfumes corporativos o estrategias de marketing olfativo.

Uno de los más representativos en el mundo (a mi parecer), es el olor de las tiendas Abercrombie & Fitch, ese olor a colonia fresca de hombre que queda impregnada en cada una de los productos de la tienda y que además ha ayudado a incrementar sus ventas.

A&F ha instalado ambientadores en todas su tiendas, programados para que despidan este aroma denominado “Fierce”, cada hora durante todo el día. Ha sido tanto el éxito, que incluso se puede adquirir en las tiendas. Inditex se dio cuenta de esto, e incluyó un aroma muy parecido (casi idéntico) en sus tiendas Stradivarius en España.

Y yo me pregunto… las tiendas Blanco ¿tendrán una estrategia de marketing olfativo? o ¿simplemente huele muy extraño en todas ellas?

Por cierto, Roberto Álvarez del Blanco acaba de lanzar su libro Neuromarketing, fusión perfecta, que incluye un rasca en el que se ha logrado “atrapar” el olor a Cosmos, dicen que huele a una mezcla entre carne a la brasa y metal. Mmm… muy apetitoso no parece pero seguro que la estrategia ha funcionado para vender más. Yo por ahora no he caído en la tentación, pero seguramente lo haré porque este tema me gusta muchísimo.

¿Y tú? ¿Qué piensas del neuromarketing? ¿Estás de acuerdo?

¿Qué otros ejemplos de marketing olfativo conoces?

Foto: Stock.Xchng


4 comentarios:

Anónimo dijo...

En Málaga se ha creado una empresa llamada AROMARKETING para crear y montar isótopos en comercios . Están probando en centros comerciales como Eroski. ;-)

Anónimo dijo...

Isótopos = Odotipos

Anónimo dijo...

El adjetivo Orwelliano no puede estar mejor usado: algunas estrategias de mk resultan fascinantes para los profesionales que ven como su campo de actuación se amplía con nuevas herramientas y medios, pero como dices en el artículo, da cierto miedo. Si podemos predecir las reacciones cerebrales y fisiológicas de los consumidores, entramos directamente en la senda anunciada hace ya unos año por Huxley, Orwell y demás escritores tachados de agoreros. Hace unos años hablábamos de Gran Hermano quitándonos vigilando todos nuestros movimientos, hoy somos nosotros mismos los que los publicamos en las redes sociales.
Excelente blog!

Brizeiry Martínez dijo...

Muchas gracias por vuestros comentarios.
¡Así es! están surgiendo empresas en el mercado dedicadas a este tipo de acciones específicas, lo que demuestra que cada vez más apostamos por atraer a los clientes de una forma diferente y según algunos estudios más eficaz.
Con respecto al segundo comentario, estoy de acuerdo que el neuromarketing puede ser muy útil para las empresas, pero puede ser una violación a la intimidad de las personas. Sin embargo las marcas ya estudian los comportamientos de los consumidores en redes sociales que actualmente es la mayor base de datos de deseos y necesidades que existe.

Publicar un comentario