Equivocarse, clave para poder innovar


¿Cuántas veces te has equivocado? Da igual si hablamos del plano personal o profesional. ¿Aprendiste algo?, ¿asumiste ese error? Si es así te doy mi enhorabuena porque te habrás convertido en mejor persona o en mejor profesional.

Estoy convencido de que cada error bien interiorizado y asumido hace mejores personas y mejores profesionales. Estamos hablando de la base de la innovación y del pilar del emprendedor.

En el mundo de la tecnología aplicada al marketing estas afirmaciones adquieren un carácter casi proverbial, no en vano debemos asumir que la revolución digital (concepto muy de moda en estos tiempos) se sustenta sobre los cimientos que la tecnología ofrece en cuanto a plataformas abiertas, ancho de banda, dispositivos móviles…


Hace no muchos años a un profesional del desarrollo de software se le exigían conocimientos en una determinada plataforma sobre la que desarrollaría aplicaciones cuya naturaleza ocupaba un segundo plano (CRM, webs corporativas, pasarelas de pago…), daba igual.

En cambio hoy en día y, según en qué sectores, a ese mismo profesional se le exigen conocimientos en determinado campos de actuación (análisis de campañas, gestión de relaciones, presencia en redes sociales, reputación on-line…) dejando en segundo plano la plataforma en la que estas aplicaciones vivirán por lo que deberá ampliar su ámbito de conocimiento (aunque sea más superficial, por lo menos de inicio).

Es un giro de 180 grados que nos obliga a reinventarnos por lo que necesitamos movernos, coger el bagaje acumulado y abrir nuevos caminos y, por supuesto, necesitamos equivocarnos continuamente, una y otra vez y de esta forma aprender a equivocarnos mejor cada día.

Y es que equivocarse bien no es fácil ¿cómo deberíamos hacerlo? He aquí algunos consejos (desde luego, completamente subjetivos y basados en mi experiencia personal):
  • No te avergüences, aunque el hecho de minimizar los errores y echar tierra sobre ellos sea algo casi instintivo en el ser humano, debes saber que pedir perdón y asumirlo es mucho más barato y, según recientes estudios, mucho más rentable. Mantenerse y corregir los errores no disminuye tu credibilidad, la aumenta.
  • No tengas miedo al error. Más bien al contrario debes querer equivocarte, querer equivocarse es la base de la innovación. Comprender que conocer los caminos que no debemos tomar es conocer una información muy valiosa.
  • Equivócate rápido, es muy importante cometer los fallos cuando aun tienes tiempo de solucionarlos pero recuerda que buscas la innovación, no la perfección instantánea. Además te concederá tiempo para intentarlo de nuevo.
  • Si tienes que pecar, que sea de atrevimiento. No seas demasiado cauto.
  • En cierta medida, trata de abstraerte de lo que significaría para tu entorno no alcanzar los objetivos planteados, arriésgate y prepárate más para las críticas que para los elogios. Esas críticas, muy probablemente, te mostrarán el camino hacia tus metas.
A continuación os expongo dos casos reales de cómo dos empresas del mismo sector, pero con filosofías empresariales distintas, gestionan los errores:
  • Google: con sus productos en versión beta (por ejemplo Google News mantuvo su beta durante años). Google asumía que habría fallos y se preparó para recibir feedback y actuar rápidamente. Lanzó un producto inacabado y esperó que sus usuarios lo arreglaran.
  • Microsoft: cada una de las versiones de sus sistemas operativos y aplicaciones es lanzada previamente y con las correcciones y mejoras de los que prueban los productos, Microsoft los documenta y los corriege o actualiza. Entre una versión y la siguiente pueden pasar años en algunos casos.
Dos filosofías, dos formas de crecer, de mejorar, de innovar…y de equivocarse ¿Por cuál te decantas?

2 comentarios:

Eugenio de Andres dijo...

Buena reflexión, buenos consejos y me ha encantado la frase de la foto:"Let's make better mistakes tomorrow".

Álvaro Romero dijo...

Desde luego la frase te anima a equivocarte de nuevo, te anima por tanto a seguir avanzando y a perseverar.
Gracias por comentar Eugenio.

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