Venga, vamos a hacerlo mal...

En este blog hemos hablado más de una vez del consumidor como piedra angular para la toma de decisiones empresariales y de cómo el nuevo Marketing, y la razón sin ir más lejos, traen cada vez más ejemplos de cómo las empresas trabajan su “experiencia cliente”: el conseguir que cada contacto del cliente con la empresa sea un contacto de valor para ambos (desde la adquisición del producto, hasta la repetición de compra, pasando incluso por momentos de quejas y reclamaciones), de forma que a través de esta experiencia se dé la diferenciación de la competencia y el logro de convertir a dichos clientes en apóstoles para el negocio.

Pues bien, también estamos en momentos de picaresca empresarial que, lejos de estas tendencias de futuro, escogen la vía rápida para paliar los malos resultados de ventas, por ejemplo, e innovar sí, pero en ver cómo hacer rematadamente mal las cosas.

Estos días el tribunal de la competencia ha sancionado a compañías tan relevantes como Henkel, Sara Lee, Puig, y Colgate Palmolive (para que nos entendamos, marcas como Fa, La Toja, Magno, Sanex, Lactovit, Kinesia, y Heno de Pravia), porque han conseguido lo inimaginable en el mundo de los negocios: ponerse de acuerdo en una práctica de cara a los clientes:

  • - ¿Han estudiado las nuevas tendencias de consumo de forma conjunta para tomar decisiones de gama de producto de cara al futuro con proyectos tipo investigaciones de mercado en base a panel de consumidores conjuntos? NO.
  • - ¿Han creado un nuevo canal de ventas adaptado específicamente a un nicho de mercado común compartiendo gastos de I+D+I? NO.
  • - ¿Han construido nuevas sistemáticas y procedimientos comerciales de relación con el canal de venta o con el cliente final de forma compartida para ahorrar costes? NO
Lo que han hecho es acordar un aumento de precios encubierto vía disminución del tamaño de los envases, todos a la vez. Con lo cual el consumidor ni siquiera ha podido elegir cambiar de marca una vez identificado “el truco” (que se ve señores, que no somos tontos), simplemente porque todas las marcas de referencia habían hecho lo mismo y no ha habido posibilidad de elección prácticamente.

Los resultados de estas compañías en estos meses se habrán incrementado seguramente pero yo me pregunto (y no hablo de criterios éticos ni morales): ¿cuánto durará este efecto?:
  • - ¿Durará más que si identificaran nuevos segmentos con necesidades específicas que podemos cubrir y a los que nos podemos dirigir de forma particularizada en el futuro? NO
  • - ¿Durará más que si contaran con una plataforma multicanal de acceso directo a los segmentos de forma individualizada para el futuro? NO
  • - ¿Durará más que si formaran, involucraran, comprometieran, a las personas del equipo para que se tangibilice la actividad de la compañía en las vías más rentables para la misma con vistas de futuro? NO
Por no hablar de que se coge antes a un mentiroso que a un cojo….juzguen ustedes mismos, en “el futuro” está la clave: Marketing de clientes y Optimización de canales de venta, o chanchullo rápido de esos de la época de El Lazarillo? Pues eso.

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