Un nuevo formato… Una nueva experiencia

Mi marido y yo tenemos más de 6.000 libros en apenas 60 metros de casa. El libro es para nosotros un objeto de valor, además por supuesto de una fuente de placer intelectual. Por otra parte, él trabaja en una librería, así que, cuando sale a relucir el tema de los libros electrónicos (ebooks) la discusión está garantizada.

Por un lado están los que dicen que el libro electrónico sustituirá al de papel a medio o largo plazo, al igual que otros soportes digitales, como el CD o la cámara digital, se han ido imponiendo a los analógicos, el vinilo y el carrete, relegándolos a objetos de culto para coleccionistas y nostálgicos.

Por otro lado están los que creen que nada puede sustituir la experiencia de leer un libro, acariciar las tapas, pasar las páginas, oler el papel y la tinta…

Y este es el tema que quiero tratar en este post: ¿puede sustituir el libro electrónico esa experiencia? La respuesta, por lo menos con la tecnología actual de ebook, es negativa. Pero es que la pregunta está mal planteada.

No se trata de que un formato digital sustituya la experiencia que provoca en el lector el tradicional libro. Lo que deben perseguir, tanto los diseñadores de la tecnología como los editores, es generar una nueva experiencia en el “e-lector”, diferente a la experiencia del lector.

De forma que leamos un libro cuando queramos tener una determinada experiencia, circunscrita a determinados entornos (quizá en casa, con música y una luz agradable…), a determinados contenidos (quizá una buena novela o poesía o un libro de arte…), a determinados estados de ánimo…

Y utilicemos el ebook cuando queramos tener otro tipo de experiencia: una novela con banda sonora incorporada y que integre vídeos; un cuento o un poema recitado por su propio autor; un manual de texto en el que subrayemos o insertemos comentarios, pudiendo borrarlos la próxima vez; una lectura en la que podamos interactuar con el autor… y, por supuesto, poder viajar con menos peso en la maleta.

Como dice Peter Brantley, director de Contenidos y Acceso Digital de Internet Archive y ex director de la Federación de Bibliotecas digitales de EEUU, “tenemos que volver a imaginar el libro y completarlo. Ya no se tratará de una sucesión de palabras, tendrá que ser interactivo, más rico en contenidos y, sobre todo, participativo”.

0 comentarios:

Publicar un comentario