La búsqueda: Una cuestión de acuerdo entre proveedores


Supongamos el siguiente escenario, supongamos que eres un futuro padre, son las nueve de la noche y tu mujer se encuentra sentada, visiblemente molesta, en su sofá favorito. Ella te recuerda de buenas maneras que has estado un poco distante, que no le has ayudado en las tareas domésticas. Te acobardas y ella prosigue: está embarazada de ocho meses, por el amor de Dios, ¿Cuándo vas a leer el ejemplar de "Qué se puede esperar cuando se está esperando" que te dejó en tu maletín hace seis meses?.

Para esperar a que pase la tormenta, te proteges en tu guarida a revisar el correo electrónico, pero un sentimiento de culpa te invade así que empiezas a buscar por la Red, empiezas en Google tecleando “embarazo”, en el primer enlace aparece http://www.mibebeyyo.com/, donde recoges toda la información relativa al octavo mes de embarazo, encuentras también un artículo que recoge las diez cosas a hacer para ser un buen marido, la cuarta sugerencia te aconseja leer los libros que tu mujer ha comprado. Entonces entras en Amazon.com y compras otro ejemplar de Qué se puede esperar cuando se está esperando?, ya que perdiste el que te dio tu mujer.

“Lo voy a leer”, lo prometo, le dices. “De hecho ahora mismo estoy en la página de www.mibebeyyo.com.”, ella mira por encima de tu hombro y te mira gratamente sorprendida. En una chispa de inspiración, decides entrar en la página de ONO para ver si hay algo bueno en la televisión por cable. Utilizas su buscador y escribes “padres de niños recién nacidos” y descubres que la semana que viene hay cinco programas en National Geographic TV, programas que compras y pretendes ver esa misma noche descargándolos en tu decodificador.

En el interior de tu ordenador, varias alertas de marketing saltan, tu proveedor de TV por cable anota en una Cookie tu historial reciente de búsqueda (Mibebeyyo, Amazon y ONO), a la vez has comprado determinados programas de TV. La aplicación Google Desktop Search (que por casualidad tienes instalada en tu equipo desde que descargaste la barra de herramientas de Google el año pasado), accede a la información almacenada en la cookie y coloca anuncios en los programas que se están descargando de ONO (usando AdWords por ejemplo).

Esa misma noche, tu mujer y tú, os sentáis a ver los programas adquiridos. Antes de empezar aparece un pequeño aviso en la esquina inferior del televisor, indicándote que hay anuncios pendientes de ver, pulsas para abrirlos. El primero es de Nidina, decidís ignorarle ya que sois partidarios de la leche materna, el siguiente es de Dodot, que os envía una muestra de pañales gratuíta, ¿por qué no?, pulsáis para permitir enviar vuestros datos al CRM de Dodot. Y entonces llega el anuncio asesino, “50 euros de descuento al comprar tu cochecito de bebé Loola, envío en 24h”. Tu mujer considera esa marca como el Mercedes de los carritos, quizás te lo puedas permitir. “Cariño, ¿deberíamos comprarlo?”, sus ojos se iluminan (ya te habías negado dos veces a gastar 600 euros en un carrito de bebe.).

Tu mujer se acomoda satisfecha a tu lado, y os disponéis a disfrutar del programa…

Este escenario es perfectamente viable desde el punto de vista técnico (tan sólo habría que pulir determinados aspectos legales relacionados con las cookies), ofrece anuncios tremendamente pertinentes mezclando el marketing basado en la intención con el basado en el contenido. Desde el punto de vista de los anunciantes es interesante ya que les permite acceder a nuevos canales de ventas (televisión) que hasta ahora eran inalcanzables para ellos.

Y es que tan sólo es cuestión de acuerdo entre proveedores de búsqueda.

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